Uno escribe aquí lo que le parece, pero no es verdad. Siempre anda uno con el freno de mano echado.
Uno parece libre pero no es verdad, no es libre. (Ni si quiera está claro si conviene serlo).
Pero no perdamos el hilo, no divaguemos (como siempre).
¿De que freno hablo?
Uno no habla de la oscuridad absoluta de la nada absoluta que muchas veces le vive a uno.
Es difícil deslindar lo externo de lo interno en esa oscuridad. Claro que sí.
Uno sabe que todo es un constructo mental. Pero también veo cada vez más que esto es sólo verdad en parte. Se de sobra lo que predica el budismo y tantas sabidurías. Que el yo es un nodo ficticio por inexistente (cómo dijo el Buda) o por que remite a la totalidad ("tú eres eso") como dicen los Upanisads.
Pero uno sospecha que al final esto es un postulado más que algo real, es una "apuesta" algo que uno decide hacer para vivir mejor. A algunos les resulta más fácil. He conocido y frecuento hombres de fe. No puedo más que envidiar su fe. Hablo de una fe en lo real (como dice Pániker). (Si acaso es una parte positiva de su educación en el marco de la religión). No sé. Yo no tengo fe. No creo en nada ni en nadie. La perdí hace mucho tiempo. Creí en lo humano (si en abstracto) en ciertas personas, en la inteligencia, en la lucidez, en el buen corazón. Ahora ya no creo, ya no puedo creer.
Evidentemente se que la fe no tiene nada que ver con los hechos (eso dice el manual) pero uno duda incluso de este manual.
Uno creyó en un cierto horizonte de luz, en algo más allá que es posible y real. Uno creía que la inteligencia, el buen corazón, la generosidad eran algo real posible e incluso abundantes. Pero no.
Demasiadas evidencias hacen esto insostenible. Veo el hombre (con mayusculas y con minúsculas) un experimento fallido. Replegándose en si mismo en un salvese quién pueda absurdo y miope.
El fracaso colectivo es absoluto, la incapacidad para obrar de manera colectiva y solidaria nos hace abocarnos a un colapso civilizatorio ecológico flagrante. No me entretendré en argumentar esto aquí por obvio.
Pero dejemos de lado este camino (que tanto me gusta) de la abstracción y la generalización. La interperlación es aquí y ahora. ¿Para qué vivir? ¿Para quién?
¿Si todo es oscuridad sin horizonte? ¿Cuál es la apuesta? ¿Un cinismo nihilista? ¿Un hedonismo indiferente? ¿Un mirar al hombre fallido desde arriba?
Uno está cansado de predicar en el desierto, de intentar expresar que o estamos juntos y somos inteligentes, lúcidos y generosos o estamos acabados. Uno sólo recibe respuestas que podrian resumirse en una frase "Si, pero yo ....(creo, pienso, etc)".