13.7.16

Published 7/13/2016 11:09:00 a. m. by with 0 comment

Desidia

Dice un ex-presidente que fue por desidia.
Le creo.

¿Por qué desidia?

Miras alrededor y sólo se ve desolación y descampado.

La desidia a veces es lo único que está a la altura de los hechos. Es la única postura ética.

Podemos engañarnos; construir una ideología o una religión,
pero si somos honestos veremos que son pura narcosis.

Contra el dolor.


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6.7.16

Published 7/06/2016 09:36:00 a. m. by

Sutra del corazón

Rindamos homenaje a la Perfección de la Sabiduría,
la Adorable, la Sagrada!
Avalokitesvara, el Sagrado Señor y Bodhisattva,
se internó en el profundo curso de la Sabiduría
que todo lo trasciende.

Mirando hacia abajo, desde lo alto,
sólo contempló cinco agregados,
y vio que, en sí mismos,
estaban vacíos.

Aquí, ¡Oh! Sariputra, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.

Aquí, ¡Oh! Sariputra,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.

Por lo tanto, ¡Oh! Sariputra,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.

No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.

No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.

Por lo tanto, ¡Oh! Sariputra,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.

Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.

Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.

Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?

Este sortilegio procede de la perfección de la sabiduría,
y dice así:



GATE GATE 
PARAGATE 
PARASAMGATE 
BODHI SVAHA


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15.3.16

Published 3/15/2016 03:10:00 p. m. by

Nutrir el Principio vital



"Ding el cocinero descuartizó un buey para Wen Hui. 

Primero golpeó la carne con las manos, enderezó la espalda,
y pisando fuerte contra el suelo hincó una rodilla sobre el buey,
y entonces su cuchillo hendía ¡zum!, cortaba ¡zas!, partía ¡crac!, 

danzando al ritmo de la canción "sang-lin", danzando al ritmo
de la canción "jing-shou". "¡Qué maestría!
¡Has llegado a la cima de tu arte!", exclamó Wen Hui.

El cocinero Ding, dejando el cuchillo, replicó: 


"Más allá de toda habilidad,
sólo existe el Tao para tu humilde servidor. 

Al comienzo de mi trabajo sólo veía el buey. 
Tres años más tarde ya casi no lo veía.
Ahora, trabajo con mi espíritu y no con mis ojos.
Allá donde el conocimiento y los sentidos se detienen, 

el espíritu es el que actúa.
Sigo la estructura corporal de la res, penetro en las articulaciones,
no toco ni una arteria ni un tendón y menos aún los grandes huesos.

Un buen cocinero cambia de cuchillo una vez al año, porque corta con él.
 

Un mal cocinero cambia de cuchillo una vez al mes, porque desgarra con él.
Con este cuchillo, desde hace diecinueve años, he descuartizado mil bueyes
y su hoja está como recién afilada. Entre las junturas: un intersticio,
el espacio suficiente para que la finísima hoja penetre y se deslice.
Por eso, tras diecinueve años de uso, mi cuchillo tiene una hoja perfecta.


Pero si me encuentro con un nudo complicado, con una juntura difícil,
me pongo en guardia y tomo mis precauciones.

Muevo la hoja del cuchillo lentamente hasta que...¡zas!, 
de un solo corte la juntura se separa;
el animal se descuartiza, se desploma como un montón de tierra.

Entonces, de pie con mi cuchillo, me yergo, miro a mi alrededor satisfecho de mí mismo; limpio la hoja y lo guardo".

"¡Excelente! -exclamó Wen Hui-. Escuchando tus palabras,
he aprendido a nutrir el Principio vital"."


Zhuang Zi, Capitulos interiores, III, 2. 

Los Capítulos Interiores de Zhuang Zi
Pilar González España y Jean Claude Pastor-Ferrer
Editorial Trotta.
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31.1.16

Published 1/31/2016 09:23:00 a. m. by

Dios

”¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué, ¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellos y los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿No es excesiva para nosotros la grandeza de este acto? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia. Aquí calló el loco y miró de nuevo a sus oyentes; ellos también callaron y le contemplaron con extrañeza. Por último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos: “He llegado demasiado pronto, dijo. No es aún mi hora. Este gran acontecimiento está en camino, todavía no ha llegado a oídos de los hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya han sido realizadas, para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más distante; y, sin embargo, ellos lo han realizado.” Dicen que el loco ese día penetró en varias iglesias y entonó un requiem aeternam deo. Y cuando era arrojado esgrimía reiteradamente su argumento: «¿Qué son estas iglesias, sino tumbas y monumentos fúnebres de Dios?».”

Nietzsche.
La gaya ciencia,  125.
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5.1.16

Published 1/05/2016 08:36:00 p. m. by

Sueño

"Una noche, Zhuang Zhou
soñó que era una mariposa,
revoloteando feliz y contenta de serlo.
Pero no sabía que era Zhou.
De pronto, Zhuang Zhou se despertó,
sorprendido de ser él mismo.
Ya no sabía si era una mariposa
que soñaba ser Zhuang Zhou
o Zhuang Zhou que soñaba ser una mariposa.
Entre mariposa y Zhuang Zhou
hay una diferencia.
Eso es lo que se llama
«transmutación de los seres»."
Zhuang Zi, capitulos interiores.
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27.12.15

Published 12/27/2015 09:36:00 p. m. by

¿por qué?

En 1974 Philippe Petit cruzó sobre un cable a 400 metros de altura entre las dos torres del World Trade Center. Cruzó ocho veces y estuvo 45 minutos sobre el cable. Fue detenido.




Hasta aquí los hechos.

Todo el mundo le preguntaba y le pregunta ¿por qué?

¿un acto estético? ¿romper las reglas? ¿riesgo? etc

Las preguntas erran el tiro pues presuponen un razón.
Obviamente un acto así no tiene razón.

"Para mí, realmente es tan simple como que la vida debe ser vivida al borde de la vida. Hay que ejercitar la rebelión. Negarse a adherirse a las reglas, negar tu propio éxito, negarse a repetirse, ver todos los días, todos los años, todas las ideas como un verdadero desafío"

Philippe Petit.

¿y que hacer ante tal acto?
Nos sentimos insignificantes y a la vez poderosos.

Lo que nos dice este acto es que cualquier acción nuestra para ser real debe hacerse en el límite.
Podemos caer y morir pero eso no importa.
Sino caminamos por la cuerda floja el riesgo es más grande, no vivir.

PD: El espiritu humano es capaz de lo mas alto como caminar entre las dos torres o de destruirlas...


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11.12.15

Published 12/11/2015 04:25:00 p. m. by with 0 comment

Especialista

"Un especialista es un hombre o una mujer que ha decidido conseguir preeminencia en un campo estrecho a expensas de un desarrollo equilibrado. Ha decidido someterse a sí mismo a estándares que le restringen de muchas maneras, incluidos su estilo al escribir y su manera de hablar, y que se siente dispuesto a vivir lo más en concordancia que pueda con estos estándares mientras esté despierto (siendo esto así, es probable que también sus sueños estén gobernados por estos estándares). No es que sea opuesto a aventurarse ocasionalmente en campos diferentes, a escuchar la música de moda, a adoptar vestimentas de moda (aunque el traje de negocio parece ser su uniforme favorito, en este país y en losotros) o a seducir a sus estudiantes. Sin embargo, estas actividades son aberraciones de su vida privada; no tienen relación alguna con lo que está haciendo como experto. La afición por Mozart, o por Hair, no hará más melodiosa su física ni le dará un mejor ritmo. Ni dará un affaire más colorido a su química.

Esta separación de ámbitos tiene consecuencias muy desafortunadas. No sólo las materias especiales están vacías de los ingredientes que hacen una vida humana hermosa y digna de vivirse, sino que estos ingredientes están también empobrecidos, las emociones se hacen romas y descuidadas, tanto como el pensamiento se hace frío e inhumano.

[...]

Por citar algunos ejemplos:

En 1610 Galileo da cuenta por primera vez de su invento del telescopio y de las observaciones que hizo con él. Éste fue un acontecimiento científico de primera magnitud, mucho más importante que cualquier cosa que hayamos logrado en nuestro megalomaníaco siglo xx. No sólo se introducía así un muy misterioso instrumento para el mundo de los entendidos (se introdujo para el mundo de los entendidos, porque el ensayo estaba escrito en latín), sino que el instrumento fue dedicado inmediatamente a un uso muy poco común: fue dirigido hacia el cielo; y los resultados, los asombrosos resultados, parecían apoyar de manera clara la nueva teoría que Copérnico había sugerido unos sesenta años antes, y que estaba todavía muy lejos de ser generalmente aceptada. ¿Cómo introdujo Galileo su pensamiento? Leamos:

 «Hace unos diez meses llegó a mis oídos la noticia de que cierto holandés había construido un anteojo por medio del cual los objetos visibles, aunque estuviesen muy distantes del ojo del observador, eran vistos con claridad, como si estuviesen cerca. Varias experiencias se contaban de este efecto verdaderamente notable, a las cuales algunas personas daban crédito, mientras otras se lo negaban. Pocos días después la información me fue confirmada por una carta de un noble francés que residía en París, Jacques Badovère, que hizo que me aplicase concentradamente para averiguar los medios por los cuales poder llegar a inventar un instrumento similar [...]».

(citado de Stillman Drake, ed., Discoveries and Opinions of Galileo Nueva York, Doubleday Anchor Books,1957, pp. 28-29).

Empezamos con un relato personal, un encantador relato, que nos conduce lentamente a los descubrimientos, y éstos son referidos en la misma forma clara, concreta y llena de colorido:

 «Hay otra cosa -escribe Galileo, describiendo la cara de la Luna- que no debo omitir, porque la vi no sin cierta admiración, a saber, que casi en el centro de la Luna hay una cavidad más grande que todas las demás, y de forma perfectamente redonda. La he observado cerca, tanto del primero como del último cuartos, y he intentado representarla tan correctamente como me ha sido posible en la segunda de las figuras de arriba [...]».

Citado de Drake, ed., Discoveries and Opinions of Galileo , p. 36.

El dibujo de Galileo atrae la atención de Kepler, que fue uno de los primeros en leer el ensayo de Galileo. Y comenta:

«No puedo evitar preguntarme acerca del significado de la gran cavidad circular en lo que yo usualmente llamo el ángulo izquierdo de la boca. ¿Es obra de la naturaleza o de una mano adiestrada? Supongamos que hay seres vivos en la Luna (siguiendo los pasos de Pitágoras y Plutarco me divertía jugar con esta idea, hace tiempo [...]). Seguramente no es contrario a razón que los habitantes expresen el carácter del lugar en que viven, que tiene montañas y valles mucho más grandes que los de nuestra Tierra. Por consiguiente, dotados de cuerpos muy pesados, también construirán proyectos gigantescos [...]»

 (citado de Kepler’s Conversations with Galileo’s Sidereal Messenger, traducción de Edward Rosen, Nueva York, Johnson Reprint Corporation,1965, pp. 27-28).

«He observado»; «he visto»; «me ha sorprendido»; «no puedo evitar preguntarme»; «me encantó»: así es como uno habla a un amigo o, en cualquier caso, a un ser humano vivo.

 [...]

Comparemos ahora con esto la introducción a un libro reciente, un best seller, Human Sexual Response, cuyos autores son W. H. Masters y V. E. Johnson, Boston, Little, Brown, 1966. He elegido este libro por dos razones. En primer lugar, porque es de interés general. Destierra prejuicios que influyen no sólo en los miembros de alguna profesión, sino en la conducta cotidiana de una gran cantidad de gente aparentemente «normal». En segundo lugar, porque trata de un asunto que es nuevo y sin una terminología especial. También porque trata del hombre y no de las piedras o los prismas. De modo que podría esperarse un comienzo aún más vivo e interesante que el de Galileo, Kepler o Newton. En lugar de ello, ¿qué leemos? Tome nota, paciente lector.

«En vista del obstinado apremio gonadal en los seres humanos, no deja de ser curioso que la ciencia muestre su singular timidez en el punto sobre el que pivota la fisiología del sexo. Quizás esta evasión [...]», etc.

Esto ya no es un modo humano de hablar. Es el lenguaje del especialista. Obsérvese que el sujeto ha desaparecido enteramente. Ya no hay «me sorprendió mucho encontrar» o, puesto que los autores son dos, «nos sorprendió mucho encontrar», sino «es sorprendente encontrar», sólo que no expresado con términos tan sencillos como éstos.

Obsérvese también hasta qué punto se mezclan en el discurso irrelevantes términos técnicos y llenan las frases de ladridos, gruñidos, aullidos y regüeldos antediluvianos. Se levanta un muro entre los escritores y sus lectores, no en virtud de una falta específica de conocimiento, ni porque los escritores no conozcan a sus lectores, sino de la intención, por parte de los autores, de expresarse con arreglo a algún curioso ideal profesional de objetividad. Y este feo, inarticulado e inhumano idioma se hace presente en todas partes y ocupa el lugar de una descripción más simple y directa.


[...]"

Contra el Método, nota 13
Paul K. Feyerabend
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